Hace 17 años el ex presidente Fujimori disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial. El autogolpe trajo nefastas consecuencias que se ventilan en el juicio en la Diroes

Alberto Fujimori no se arrepiente. Si tuviera la oportunidad de perpetrar otro autogolpe como el del 5 de abril de 1992, lo volvería a hacer. Su ya conocido desprecio por la democracia se volvió a evidenciar el último miércoles durante sus alegatos finales, expuestos antes de escuchar su sentencia el próximo martes.
Para el constitucionalista Samuel Abad el autogolpe venía vestido de pretexto. “Se dijo —enfatiza— que se intentaba instaurar una nueva democracia y que se iban a fortalecer las instituciones, pero lo cierto era que esa medida no contribuía en nada a garantizar la institucionalidad”.
“Todavía tenemos una debilidad institucional notable. Obviamente —continúa— un golpe no podía generar un cambio. Eso demuestra la falacia que estaba detrás. En realidad lo que se quería con el golpe era perpetuar a Fujimori en el poder”.
La principal consecuencia política para Luis Solari, ex primer ministro del gobierno de Alejandro Toledo, fue que pasamos de ser un país con desigualdad territorial y dos cámaras (en el Congreso) a un país siempre desigual, pero con una sola cámara, la cual —dicho sea de paso— ha sido incapaz de llevar a cabo importantes reformas constitucionales. Y al quedarnos sin Senado, temas macro como la corrupción, el narcotráfico y el terrorismo quedaron desatendidos.
El mismo Fujimori 17 años después
“... he constatado anomalías y me he sentido en la responsabilidad de asumir una actitud de excepción para aligerar la reconstrucción nacional… he decidido disolver temporalmente el Congreso…” – Parte del mensaje a la nación televisado del ex presidente Fujimori la noche del 5 de abril de 1992. Mientras él hablaba los tanques salían a las calles.
“Mi línea era el pragmatismo [...] Nunca di conferencias o discursos sobre democracia [...]. Para ellos [los ciudadanos] la democracia no había sido en la práctica sino un dedo manchado de tinta cada 4 o 5 años”. – Parte del alegato final de Fujimori ante el tribunal que lo juzga por violación de DD.HH. y que refleja cuál es su valoración de la democracia.
Del pueblo peruano depende que actitudes como esta, que solamente nos sume en el sub-desarrollo, nunca más sucedan.
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